Año 3 - Nº 4 - Septiembre 1998

PROBLEMAS DE CONSERVACIÓN EN BELUGAS (Delphinapterus leucas)

La Beluga (Delphinapterus leucas) pertenece a la familia Monodontidae y se distribuye circumpolarmente desde el Subártico hasta el Artico. En Canadá, Groenlandia y Alaska existen las mayores concentraciones de esta especie.
Los adultos llegan a medir entre 3 y 5 m y pesan alrededor de 1.5 tn. El tamaño corporal varía de una población a otra.
Esta especie posee un amplio espectro de vocalización que permite que sus sonidos puedan ser escuchados tanto fuera como debajo de la superficie. A su vez presentan uno de los más versátiles y sofisticados sistemas de sonares.
Generalmente se desplazan realizando movimientos lentos y pasan la mayor parte del tiempo en superficie o cercano a ella. No desarrollan grandes despliegues aéreos y frecuentemente realizan comportamientos de espionaje y de exposición de la caudal.
Suelen formar grupos de entre 5 y 20 ejemplares; son animales muy sociables y en el verano se reúnen en gran número en las desembocaduras de ríos. Algunas poblaciones se desplazan durante el verano y pueden remontar ríos cerca de 1.000 km, mientras que otras se mantienen en el mismo lugar durante todo el año, como es el grupo del río St. Lawrence.
Entre los predadores que presenta esta especie se encuentran los osos polares y los hombres, que las cazan cuando quedan atrapadas entre los hielos.
Se encuentra clasificada como “Insuficientemente Conocida” por el Libro Rojo (Klinowska, 1991).
La longevidad en esta especie se estima en 30 años. La gestación tiene una duración de 14.5 meses. Entre Julio y Agosto paren una sola cría de color gris que llega a medir 1.5 m y a pesar 80 kg. El ciclo reproductivo es de 3 años.
La beluga fue una especie abundante habiéndose estimado su población en 100.000 ejemplares (IWC, 1992). Cinco poblaciones han sido identificadas principalmente. Cuatro de ellas están clasificadas como “vulnerables” por contar con “menos de 500 ejemplares a causa de cacerías o destrucción del hábitat”, mientras que otra ha sido explotada a niveles preocupantes (IWC, 1992).
Los mayores esfuerzos por proteger esta especie han recaído, sin lugar a dudas, en los ejemplares que habitan en el río St. Lawrence, que es utilizado con fines turísticos y que ha sufrido graves daños producidos por los afluentes químicos que la industria vierte en él. En 1982 el estado de conservación de esta especie fue estudiada por investigadores que consideraron principalmente su distribución, dinámica poblacional, comportamiento, patologías y concentración corporal de tóxicos.
Para darnos una idea de la situación, un estudio comparativo del contenido de organoclorados en las distintas poblaciones de belugas de Canadá encontró los mismos componentes presentes en todas ellas. Concentraciones de contaminantes, particularmente PCB´s, DDT y Mirex (un insecticida organoclorado), aumentaban exponencialmente con la edad de los ejemplares. Los investigadores han concluido que la contaminación de organoclorados debería ser considerada como la causa primordial del bajo incremento en el número de ejemplares observados en la población y que existe una relación notable entre componentes tóxicos conocidos y el estado sanitario y reproductivo de la población de St. Lawrence (Simmonds y Hutchinson, 1992).
Las capturas de belugas para su exhibición en oceanarios también constituyen un importante problema. Para atrapar los ejemplares rodean con redes a un grupo de animales, liberando posteriormente a los adultos. Entre los casos más relevantes, cabe mencionar que en 1984, los Acuarios Mystic y de Nueva York atraparon 14 belugas para obtener 4 (Spotte, 1984). Un año más tarde Mystic volvió a capturar 10 para obtener 2 (Overstrom, 1985).
La tenencia de belugas en cautiverio, al igual que la de la de otras especies de cetáceos en general, va en contra de la política establecida por IUCN que expresa: “La reintroducción al medio silvestre debería ser el principal objetivo de todo programa de
cría en cautiverio” (IUCN, 1991). La reintroducción de cetáceos jamás ha sido un componente de los Oceanarios. Los programas de cría de especies en cautiverio podrían proveer de nuevos ejemplares, pero el valor hacia la conservación de esta actividad es realmente cuestionable. En nuestros días la industria de los Oceanarios no contribuye a la conservación a través de la cría en cautiverio, ni tampoco a una verdadera educación de los espectadores. Recientemente la Dirección de Fauna de la Nación ha confirmado la importación de un ejemplar de beluga proveniente de Rusia por Aquarium Mar del Plata. Por todo lo citado anteriormente creemos que este hecho, no hace más que aumentar la vulnerabilidad de esta especie.



Curso: Cetáceos del Atlántico Sur

Para el sábado 12 de Septiembre la Fundación Cethus ha organizado un curso en el cual se llevarán a cabo las siguientes disertaciones:
- Reproducción en Mamíferos Marinos (Disert.: Dr. Juan Claver, Fac. Cs. Veterinarias de la UBA)
- El Delfín austral (Disert.: Marta Hevia, Fundación Cethus)
- Estado de Conservación de la Flia. Balaenopteridae (Disert.: Ocean. Alexandre Zerbini - Univ. de Sao Paulo, Brasil)
- Las Toninas overas (Disert.: Nat. Miguel Iñíguez, Fundación Cethus)
Este evento se realizará en Cuba 2981 (alt. Av. Cabildo 2900), Capital Federal, de 10 a 17 hs.
Informes e inscripción en: Juan de Garay 2861 - Dto. 3 - Olivos - de
L a V de 14 a 19 hs
Tel: 799-3698 y/o E-mail: cethus @houseware.com.ar